Que el Estado, unión de poderes individuales, debería ser un ente sin sentimientos es algo que creo que a nadie puede sorprender, principalmente porque es la única manera de tratar de una forma igualitaria a sus ciudadanos, obsérvese que yo no he dicho tratarlos con justicia ni que este trato equitativo se cumpla siempre.
Esta manera de actuar que ahora se llama de forma general "pragmatismo" tiene sobrados ejemplos en la Historia, como cuando Napoleón fusiló a miles de prisioneros durante su estancia en Egipto porque retrasaban sus movimientos, o como cuando Estados Unidos apoyó dictaduras de derechas, como la franquista, con tal de frenar el comunismo.
Centrándonos ya en el cómic Watchmen, Ozymandias encarna ese pragmatismo estadounidense propio de la Guerra Fría. Es presentado este personaje como "el hombre más inteligente del mundo", inmensamente rico y deseoso de ayudar a los demás. Esta descripción que en principio podría ser la de cualquier héroe, al final de la obra da un giro de 180 grados, del que nos enteramos gracias al descubrimiento de su plan para alcanzar la paz mundial, que desde un punto de vista lógico es perfecto, de hecho funciona, pero que no tiene en cuenta en absoluto las consecuencias personales de este, tan sumamente importantes que atormentarán al hombre más pragmático del mundo.
Como nota curiosa y que demuestra la extensa cultura de Moore, como se verá más adelante, decir que el nombre de Ozymandias era uno de los alias que usaba Ramsés el Grande, personaje histórico con el que se identifica el personaje de Watchmen. También es el título del poema, quizás más famoso, de Percy B. Shelley, poeta romántico famoso por ser pareja de la inventora de Frankenstein, Mary Shelley.

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